Orlando Silverio: Canto por los Cinco

Por Elizabeth Bello Expósito


Orlando Silverio, en una de sus tantas presentaciones en favor de la causa de los Cinco. (Foto: Reynaldo Cruz)

Orlando Silverio, en una de sus tantas presentaciones en favor de la causa de los Cinco. (Foto: Reynaldo Cruz)

Holguín tiene su propio cantor por los Cinco. Su guitarra entona sensibles y hondas melodías cinceladas con la entraña de los versos de los Cinco, especialmente los de Ramón Labañino, Antonio y Gerardo.

Su guitarra y su voz, pero más que nada sus acciones, revelan a un hombre de corazón y justicia enormes, apasionado por lo bello y verdadero. Este sensible músico comenzó en la trova desde bien jovencito, cuando estudiaba en Santiago de Cuba y fue fundador del movimiento de la Nueva Trova en esa ciudad, junto a figuras como Augusto Blanca, Matilde Calderio y y otros grandes. Hoy, Orlando Silverio acumula casi 40 años dedicaos por enteros a la trova y se ha convertido en hijo adoptivo de la ciudad de Holguín.

Eres autodidacta. ¿Ventaja o desventaja?¿Qué crees que te ha aportado?

La trova es una centenaria tradición, estrechamente ligada a los barrios cubanos y muy involucrada en la formación de nuestra identidad musical popular, pero en nuestro sistema cultural no existen las academias de trova, por tanto mi formación es netamente autodidacta.

En todo caso la veintena de Casas de la Trova cubana que fundo la Revolución hace ya más de treinta años, no solo para cantar, sino también para crear y desarrollar los talleres trovadorescos que inició Pepe Sánchez en su sastrería particular y de donde emergieron Sindo, Villalón, Bles, Bandera, etc., deberían ser esas academias de la trova que tanto necesitamos para que los jóvenes adquirieran conocimientos de teoría musical, técnica de guitarra y canto, lingüística, historia nacional y universal de la música y la trova, entre otros contenidos. Pero, dígase lo que se diga por ahí, ¿están cumpliendo las Casas de la Trova actualmente su objeto social fundacional?

Ser autodidacta no es malo, pero hay que ser atrevido y conocer, máxime cuando no tienes otra posibilidad, pero no es lo más viable para una buena preparación. La desventaja que no tienes un certificado que te avale oficialmente esos conocimientos que adquieres en solitario o por cuenta propia.

Si existieran los Talleres Trovadorescos en nuestras legitimas sedes o Casas de la Trova otra fuera la historia, no seriamos autodidactas. Esa paradoja se debate en casi todos los coloquios y festivales de la trova porque para eso fue precisamente que se fundaron esos espacios: para atesorar el patrimonio creativo e interpretativo y llenarnos de conocimientos. Espero que algún día las instituciones que tienen la responsabilidad de salvaguardar el patrimonio musical salgan del inmovilismo y corrijan ese error.

Silverio siempre ha estado en la primera trinchera de combate: camilito, militar y ahora es cantor por los Cinco ¿De dónde le viene todo eso?

Mi familia era muy humilde, mi papá era de la clandestinidad y pertenecía al Movimiento 26 de Julio, bajo las órdenes de Oscar Lucero y Mongo Castro.Mi mamá hacía brazaletes para el movimiento. Actualmene en el Museo de Mella hay uno de los brazaletes que cosió mi madre. Creo que de ahí me viene el sentimiento revolucionario y patriótico, es parte del tronco familiar, lo heredé. Por eso cuando tenía 11 años, en 1968, me fui a estudiar en los Camilitos de Santiago de Cuba. Soy fundador de esa institución y de ahí para acá he tenido una vida militar.

Tampoco soy un hombre cuadrado, como se dice popularmente, pero siempre he estado junto a la Revolución. Los trovadores actuales en general, aunque aun no contamos inexplicablemente con una organización de la Trova Cubana de todos los tiempos fuerte y unida, somos los continuadores de los que iniciaron esa centenaria tradición.

La Nueva Trova no fue casual, sin esa poderosa fuerza creativa que generó la Trova Tradicional no hubiera existido Nueva Trova alguna, estoy seguro, y por tanto, guitarra en mano, somos iguales que aquellos de antaño, poetas neorrománticos, bohemios, noctámbulos, espontáneos, pero sobre todo patriotas, que le escribimos lo mismo a una mujer amada, que a una Casa de la Trova en extinción, que a la lucha por el regreso a casa de nuestros Cinco Héroes. El apego a las causas más justas y revolucionarias del pueblo y ese poder de creación tal versátil eso lo hemos heredado de los iniciadores del movimiento trovadoresco y de los continuadores a lo largo y ancho de nuestra centenaria tradición.

¿Qué hay del Silverio militar en el trovador y viceversa?

Al igual que muchos trovadores de antaño se involucraron en las guerras independentistas, yo, luego de iniciar la Nueva Trova en Santiago y estando ya en el Servicio Militar en 1975, di un paso al frente cuando comenzó la guerra de Angola y hubo un llamado especial para formar oficiales especialistas en defensa antiaérea y fuerza aérea revolucionaria, DAAFAR.

Ingresé entonces en esos cursos y me gradué de Oficial Navegante de Aviación de Caza-Bombardero, labor que ejercí durante 21 años en la base aérea de Holguín hasta 1996. Por tanto, casi toda mi adolescencia y juventud la dedique a la defensa militar del país llevando también un poco la trova como artista aficionado. No por gusto en 1982 forme parte de una brigada artística de la DAAFAR como trovador recorriendo en casi tres meses Angola de norte a sur y de este a oeste.

La vida militar enseña a la supervivencia y a la perseverancia, a no tener miedo para enfrentar cualquier escollo y a levantarte con fuerza extrema si tropiezas por un momento; así me forjé desde muchacho, entre el mundo militar y el trovadoresco.

¿Trovador o cantautor?

No me gusta que me llamen cantautor y veo que ahora se ha tornado moda llamarnos así. Eso forma parte de la crisis por la que viene atravesando la Trova Cubana y sus Casas institucionales, enfatizada tajantemente por Gerardo Alfonso cuando, parafraseándolo, dijo a un número de “Somos Jóvenes” del 2007 que tenemos muy buenos trovadores pero un movimiento de trova concatenado ya no existe en Cuba.

Desde antaño nosotros fuimos y somos llamados TROVADORES que es una manera estético-musical y poética de hacer la canción, singular expresión creativa que fue protagonista de la conformación de nuestra identidad musical popular del siglo XIX con la creación y universalización del son oriental hoy versionado como salsa en otras partes del mundo; del bolero binario de Pepe Sánchez, estilizado y expandido luego por los compositores latinoamericanos; del bolero-son de Matamoros, bautizado como bachata por los dominicanos; etc.

En fin, esa es la grandeza de sentirse trovador y de ser exponente de ello, por lo que identificarnos ahora como cantautores no tiene ni lógica, ni sentido histórico alguno y demuestra falta de conocimiento de nuestra trayectoria cultural.

¿La guitarra?

Mi compañera de todos los tiempos.

¿La trova?

La vida misma.

¿A guitarra limpia por los Cinco?

Un día me regalaron el libro que se le editó a Ramón Labañino en Holguín, “Gaviotas Blancas” y yo le comenté a Amauris, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en Holguín: “de aquí puede salir un disco”.

Y él me respondió, “bueno, si lo haces lo editamos”. Así nació un disco con 11 poemas, 7 cantados y 4 declamados. A partir del año 2003 empezamos con el trabajo con la poesía musicalizada hasta hoy y nos involucramos activamente a la a lucha por el regreso de los Cinco a la Patria.

¿De los Cinco?

Lo que más me llama la atención de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, y es uno de los tantos valores de estos hombres, que me han motivado, impulsado a seguir musicalizando y trabajando con sus versos es el respeto que sienten con el enemigo, no lo denigran, aún sabiéndose prisioneros. No hay ni la más mínima intención de grosería o falta de respeto contra ellos. Ello demuestra el inmenso valor, la grandeza humana de estos hombres, cuyos poemas están llenos de amor: a la Patria, a la familia, a todo.

¿Difícil?

Ha sido difícil ponerles música a los poemas de los Cinco porque casi todos son poemas libres y no todos las obras se pueden musicalizar. Yo tuve que leer y estudiar numerosos poemas de Ramón, para poder, entonces, ponerle melodía. Además una reglas de los poemas musicalizados es que hay que conservar el poema íntegro, decirlo tal y como es, como suena, las palabras enteras. Entonces hay que arreglárselas con la melodía para resolver lo del acento ortográfico de las palabras o el largo de las frases, que son unas más largas, que otras.

Has entonado tus poemas musicalizados en varias ciudades norteamericanas y canadienses, como parte de las acciones de solidaridad con los Cinco ¿Qué es lo que más te ha impresionado de esas visitas y conciertos?

Durante mi visitas a Estados Unidos pude notar que la gente sabe muy poco sobre Cuba y sobre los Cinco. En una ocasión, en una iglesia, canté tres poemas de Ramón Labañino y nadie se fue de la Misa. El padre decía que era interesante porque allí, raramente se aplaude en las iglesia, y la gente aplaudió conmovida.

Al final, muchos se acercaron a preguntarme sobre los Cinco, quienes eran, por qué estaban presos. Yo llevé discos con los poemas musicalizados y todo el mundo estaba deseoso por coger discos para llevárselos.

Nosotros hemos renunciado a cualquier tipo de pago o derecho de autor sobre los temas, porque esto se hace para ayudarlos, para divulgar su causa, para romper el muro de silencio que existe en torno al caso y así contribuir para que retornen de inmediato a su hogar. Además, allá se les cree más a los artistas que a los políticos, o aquellos que dan discursos.

Si tuvieras la oportunidad de que Obama y el pueblo norteamericano escucharan un mensaje tuyo ¿qué les dirías?

A Obama le pediría que nos devuelva a los Cinco y a los hermanos norteamericano los exhortaría a que investiguen, a que averiguen, para que vean donde está la verdad.

Fuente Periódico Ahora, Holguín

Un pensamiento en “Orlando Silverio: Canto por los Cinco

  1. avatarElizabeth Bello

    Gracias profe por replicar mi entrevista en su blog. Mi admiración para ud.por su trabajo.
    Un saludo caluroso
    Elizabeth

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